Honduras reconoce violaciones de derechos humanos en el sistema penitenciario

El viernes, 31 de mayo, se produjo un hecho sin precedentes en Honduras. El Estado, representado por el abogado Carlos Áfrico Madrid, Secretario de Estado en los Despachos de Interior y Población de Honduras, reconoció, en un acto público, su responsabilidad por las violaciones de los derechos humanos ocurridas durante el incendio del penal de San Pedro Sula el día 17 de mayo de 2004.

El viernes, 31 de mayo, se produjo un hecho sin precedentes en Honduras. El Estado, representado por el abogado Carlos Áfrico Madrid, Secretario de Estado en los Despachos de Interior y Población de Honduras, reconoció, en un acto público, su responsabilidad por las violaciones de los derechos humanos ocurridas durante el incendio del penal de San Pedro Sula el día 17 de mayo de 2004.

Aquel día, se pusieron de manifiesto las graves carencias de un sistema penitenciario, largamente denunciadas por diferentes organismos e instituciones. Más de 100 presos murieron calcinados en un incendio que se originó por un cortocircuito en las celdas 3, 6 y 19 de una prisión en la que, en un claro signo de violación de los derechos humanos más esenciales, vivían hacinados muchas más personas de las que debían.

La Iglesia diocesana denunció al Estado de Honduras como responsable de estas muertes ante la Corte Interamericana de Derechos Humanos. También los familiares de las víctimas demandaron al Estado de Honduras y reclamaron una indemnización por daños y perjuicios y por la vulneración de derechos.

En abril de 2012, el Estado fue declarado responsable de los hechos. La sentencia, que incluía la admisión pública de responsabilidad, abre una ruta de reformas en el sistema penitenciario nacional. "La tarea, nos cuentan desde San Pedro Sula, no es nada fácil sobre todo por la escasa voluntad política y todos los prejuicios sociales”.

Con ese motivo, Monseñor Ángel Garachana, obispo de San Pedro Sula, dirigió un mensaje a la población de Honduras, en nombre del ERIC, de la Pastoral Penitenciaria y de Caritas de la Diócesis de San Pedro Sula, “porque la Iglesia tiene la misión de anunciar el Evangelio de nuestro Señor Jesucristo y, por tanto, reconocer y defender el valor sagrado de la vida y la dignidad de toda persona humana”.

Recogemos algunos de los párrafos más significativos de un mensaje que puedes leer completo en el pdf adjunto.

“En Honduras, son bastantes los que piensan que las personas privadas de libertad, están también privadas de sus derechos humanos y eso hace incomprensible que la iglesia se constituya en promotora y defensora de los derechos humanos; más aún, que haya ocurrido a denunciar al Estado de Honduras en el Sistema Interamericano.

Faltaría gravemente la iglesia a su misión si no defendiera los derechos humanos en todas las fases de la vida y en cualquier contexto político y social, pues no existen derechos humanos parciales o sesgados a un determinado segmento de la población; sino que estos son universales, inviolables e inalienables. 

Existen hechos en la historia personal y colectiva que se tornan imborrables, que marcan de tal forma la vida que pueden transcurrir muchos años y sin embargo cada día que pasa se revive el hecho y los sentimientos como si fuesen actuales. Hoy revivimos el dolor, la angustia y la desesperación de aquel triste 17 de mayo para que nos duela la muerte de tantas personas y los hechos no vuelvan a repetirse.

Esta reconciliación, en términos efectivos de la sentencia, pasa por la investigación independiente de los hechos y la consecuente deducción de responsabilidad penal, civil y administrativa   a los  responsables de estos hechos; así mismo contempla una justa indemnización compensatoria a las víctimas y familiares.

Por otra parte, observamos que la sentencia señalada, no sólo ha supuesto una importante guía que traza la ruta a seguir en el mejoramiento del sistema penitenciario, sino que señala aspectos específicos que pueden derivar en efectivos cambios estructurales del sistema en su conjunto. Dos son los núcleos principales de los cuales pueden derivar estos cambios.

Quiero expresar al gobierno y a la sociedad hondureña en general nuestro propósito de continuar contribuyendo a que el Sistema Penitenciario Nacional sea pronto un Sistema verdaderamente humano y por tanto garante de los derechos humanos.

También quiero agradecer a los familiares de las víctimas que buscaron y confiaron en la iglesia como compañera de camino en la búsqueda de la verdad y la justicia.

Finalmente, doy las gracias a las muchas personas e instituciones que con sus oraciones, palabras de aliento y apoyo técnico y solidario hicieron realidad el cierre de esta fase que solo verá su plena realización cuando se efectúen y se de cabal cumplimiento al contenido de todas y cada una de las partes de la sentencia de la Corte Interamericana”.

 

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