Por los Niños de la Esperanza de Haití: “vale la pena seguir”

A primeros de este mes, una música muy especial sonó en Haití. Los Niños de la Esperanza avanzan hacia su futuro, empujados por la fuerza de la música y con el apoyo de miles de personas que creyeron que para estos pequeños había una vida más allá del terremoto de 2010. Esta historia es solo un de esos muchos ejemplos que nos demuestran que realmente "vale la pena seguir".

A primeros de este mes, una música muy especial sonó en Haití. Los Niños de la Esperanza avanzan hacia su futuro, empujados por la fuerza de la música y con el apoyo de miles de personas que creyeron que para estos pequeños había una vida más allá del terremoto de 2010. Esta historia es solo un de esos muchos ejemplos que nos demuestran que realmente "vale la pena seguir".

El padre Fredy, que lleva cuidando de todos estos niños, allí en el campo de refugiados de Caradeux, desde que aquel terrible terremoto de enero de 2010 pusiera a Hatí en el mapa, nos hace ver que, aunque a veces cunda el pesimismo, o el escepticismo nos haga dudar, “vale la pena seguir”.  “Lo queremos y lo creemos: existe un algo mejor para estos inocentes que, como muchos en Haití, no tenían futuro después del terremoto”.

 El religioso haitiano se emociona… ¿cómo no iba a hacerlo? Cuatro años después, la luz va abriéndose paso en un lugar donde parecían reinar las tinieblas.

“Tú, sin conocer, sin pedir explicación, te lanzaste con nosotros en esta aventura de cambio.De todo lo que hemos realizado juntos, ha nacido “Enfants de L’espoir” (“Niños de la Esperanza”). Queremos que cada uno de estos niños que acompañamos, sea una antorcha que lleva una luz nueva para las generaciones venideras de Haití. Es una utopia, una ilusión, un sueño.... GRACIAS por seguir SOÑANDO CON NOSOTROS”.

Concierto de los Niños de la Esperanza. Foto Casa de la Esperanza   Concierto de los Niños de la Esperanza. Foto Casa de la Esperanza

¿Y por qué no acompañar esos sueños con música? Con una música nacida de muchos corazones generosos, de la solidaridad con ese prójimo, que, aunque lejano y desconocido, no deja de ser humano.

“Hemos realizado el domingo pasado un concierto al que asistieron muchas personas. Hubo lágrimas de emoción sobre todo al escuchar a Esnel Augustin, ese niño perdido en la calle al que llamaban kilikou, que hizo una demostración con varios instrumentos que ya toca muy bien (flauta, saxofón, bajo, conga…).   Toda la asamblea se puso en pie para aplaudir y gritar... VALE LA PENA SEGUIR”.

Pocos recuerdan ahora a Haití, donde la vida va abriéndose paso a trompicones. En Manos Unidas seguimos esforzándonos porque los rostros de estas personas, que en su día llenaron portadas y titulares convertidos en la imagen de la desgracia, no se desvanezcan de nuestras memorias, tan flacas, unas veces, tan selectivas, otras. Queremos contar estas historias, quizá pequeñas, que sí, que el padre Fredy tiene razón: vale la pena seguir.

“A todos y todas sin excepción, y sobre todo a los amigos de Manos Unidas y de TVE (Pueblo de Dios) que preparó el documental mostrando a Esnel y el trabajo que realizamos a todo el mundo, que nos apoyaron con la compra del cd, con dignidad y solidaridad… ¡¡¡este es nuestro logro!!!”.#GRACIASati

Mira todo lo que puedes hacer tú para apoyar proyectos como este. 

Texto:Marta Carreño Guerra. Fotos: Casa de los Niños de la Esperanza en Haití. 

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