Es clave tener la capacidad de leer, de escribir, de pensar de otra manera

Virginia Alfaro. Angola.
Virginia Alfaro
Misionera seglar en Lobito (Angola), de la Congregación de Misioneros Seglares Vicencianos (MISEVI)
Àrea: 

Un saludo fraterno desde Lobito en Angola. Soy Virginia Alfaro, misionera seglar enviada por MISEVI (Misioneros  Seglares Vicencianos) a esta misión, y junto con otras compañeras, tenemos el enorme desafío de dar respuesta y dar oportunidades a la realidad de la mujer en algunos barrios de Lobito donde estamos presentes, barrios muy ligados a la salinas, la producción de sal, al mercado informal, a la pesca y, un poco también, a la agricultura doméstica.

Manos Unidas ha sido un compañero, y es, un compañero de camino excelente en este desafío de la promoción de la mujer y la alfabetización como uno de los elementos fundamentales para el desarrollo, para la promoción de la mujer.

Por eso MISEVI tiene dos centros de formación femenina en dos barrios del Lobito y, en ambos, la alfabetización tiene un papel principal y fundamental. Estos centros pretenden ser un lugar de encuentro de las mujeres para la promoción de ellas misma, con diferentes actividades formativas en diferentes áreas y, también, diferentes servicios que ayudan a sus familias y a ellas mismas a desarrollar competencias y a resolver problemas cotidianos.

Porque, insisto: la alfabetización es clave. Es clave tener la capacidad de leer, de escribir, de pensar de otra manera. Saber leer y escribir es una de las herramientas básicas para el desarrollo de la mujer.

Y es por eso que hemos hecho una opción firme por la alfabetización femenina. Y contamos, hemos contado hasta ahora y seguiremos contando, con el apoyo de Manos Unidas, para que muchas más mujeres lleguen a alcanzar sus sueños.

Los efectos de la pandemia

El coronavirus, o la pandemia de la Covid-19, marca un antes y un después en toda la vida de toda la humanidad y, también, en nuestra actividad con la mujeres y en los centros de promoción femenina. El efecto del virus aquí no ha sido tan devastador como se podía imaginar, pero sí las consecuencias de las medidas para controlar y frenar la pandemia.

Se suspendieron todas las actividades y aún no se han retomado muchas de ellas. Y el caos llegó. Toda la actividad, todos los horarios, todas las prioridades, se han dado vuelta por la paralización económica, por la destrucción de algunos lugares donde había grandes concentraciones de personas como los mercados, donde nosotros también desarrollábamos esa actividad de formación y de promoción femenina.

Es un constante desafío seguir acompañando a estas mujeres, seguir teniendo alguna de las actividades educativas, que ahora se hacen más personalizada, pero continuamos creando y diseñando estrategias para acompañar a la mujer en su promoción. También en momentos de pandemia.

Desde MISEVI, y desde el Lobito, un agradecimiento a todos los que, con Manos Unidas, son parte de esta acción de promoción femenina. Y, también, toda la esperanza para poder continuar dando respuesta a esta realidad tan urgente que hoy, que todavía se vuelve más alarmante con el coronavirus, agudizándose mucho más la necesidad de colaborar para que encuentren soluciones. Un abrazo fraterno.

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