Manos Unidas comparte su preocupación.
El 16 de diciembre de 2025 fue un día oscuro para la justicia global. El Parlamento Europeo aprobó el paquete Ómnibus I con 428 votos a favor, 218 en contra y 17 abstenciones, desmantelando protecciones fundamentales de la Directiva sobre Diligencia Debida en materia de sostenibilidad empresarial (CSDDD) que apenas un año antes había logrado un avance histórico.
Desde Manos Unidas, compartimos la profunda preocupación expresada por nuestra alianza internacional CIDSE, y por la PER Plataforma por Empresas Responsables a la que pertenecemos a través de Enlázate por la Justicia y que engloba a 570 entidades de la sociedad civil: esta decisión supone un grave retroceso para las personas y comunidades que sufren las consecuencias de actuaciones empresariales irresponsables en todo el mundo.
El proceso que condujo a esta votación estuvo marcado por una tramitación apresurada y poco transparente, tal como denunció la Defensora del Pueblo Europeo. Bajo la presión de intereses corporativos de terceros países y la falsa promesa de mejorar la competitividad, el Parlamento Europeo ha cedido terreno ante la alianza entre el Partido Popular Europeo y la extrema derecha.
El resultado es una directiva profundamente debilitada que, en nombre de reducir cargas administrativas, sacrifica la protección de derechos humanos y medio ambiente.
Las modificaciones aprobadas representan un golpe directo y reducen la rendición de cuentas empresarial:
A pesar de los retrocesos, la CSDDD sobrevive y mantiene elementos fundamentales: establece obligaciones legales para que grandes empresas respeten los derechos humanos y al medio ambiente a lo largo de sus cadenas de valor globales, exige identificar, prevenir y reparar daños, y garantiza compensación plena a víctimas cuando las empresas sean declaradas civilmente responsables.
Los Estados miembros tienen hasta julio de 2028 para transponer la directiva. Este proceso representa una oportunidad decisiva para corregir las carencias del texto europeo.
Desde Manos Unidas instamos al Gobierno español a liderar una transposición rápida, ambiciosa y efectiva que subsane las limitaciones aprobadas y garantice una protección real de los derechos humanos y el medio ambiente.
España debe demostrar que es posible mantener estándares elevados de responsabilidad, asegurando que ninguna empresa pueda beneficiarse de la explotación de personas o la destrucción ambiental, sea donde sea que opere.
Manos Unidas seguiremos trabajando, junto a CIDSE, Enlázate por la Justicia y la PER-Plataforma por Empresas Responsables, para garantizar una implementación justa y coherente con el objetivo original de la directiva: prevenir y proteger a las personas, especialmente las más vulnerables, sus derechos y al planeta de las prácticas abusivas que puedan llevar a cabo algunas empresas.
Este no es el final del camino, sino un recordatorio de que la lucha por la justicia global requiere vigilancia constante y un compromiso inquebrantable.