“Hace más de 65 años, una valiente iniciativa transformó la vida de miles de personas”

Mónica Santamarina. UMOFC
Mónica Santamarina
Presidenta de la UMOFC, Unión Mundial de Organizaciones de Mujeres Católicas.

La labor de la Unión Mundial de Organizaciones Femeninas Católicas, en estrecha colaboración con Manos Unidas y la Acción Católica, continúa hoy el legado de aquellas mujeres valientes que, hace décadas, alzaron la voz contra el hambre y la desigualdad.

La UMOFC ha estado presente desde los orígenes de Manos Unidas. La primera campaña nació gracias a la unión de mujeres vinculadas a la UMOFC, que sentaron las bases de lo que hoy es nuestra organización. Desde entonces, esta misión se ha extendido a más de 50 países, promoviendo el desarrollo, la dignidad de la mujer y el trabajo en red como motor de cambio. En esta entrevista, Mónica nos comparte los orígenes de este compromiso, los desafíos actuales y cómo el espíritu valiente de mujeres como Pilar Bellosillo fueron el origen de Manos Unidas.

Para comenzar, ¿cómo nace este espíritu que hoy representa Manos Unidas?

El espíritu valiente y emprendedor surgió cuando un grupo de mujeres decidió hacer una declaración contra el hambre. Esa iniciativa sigue plenamente vigente hoy, y Manos Unidas la representa al cien por cien. Fue un gesto que nació en el seno de la Acción Católica Española y que, con el tiempo, dio lugar a una organización que ha crecido de forma extraordinaria y ha llevado su impacto a todo el mundo.

¿Qué significado tiene para usted formar parte de esta historia?

Para mí es un verdadero orgullo. Muchas veces no somos conscientes de las consecuencias que pueden tener los pequeños actos o decisiones valientes. Aquella declaración inicial, que parecía algo sencillo, ha terminado generando un enorme bien en tantos países. Ser parte de esta historia es un honor para toda la humanidad.

¿Cuál considera que es el valor diferencial de esta organización?

El trabajo en red. Cuando las personas se unen en torno a un objetivo común, especialmente uno tan importante como la lucha contra la pobreza y la desigualdad, se pueden lograr grandes cosas. Manos Unidas es un ejemplo claro de ello, sobre todo en su labor en países en desarrollo.

Desde su experiencia, ¿cuáles son los principales desafíos a los que se enfrentan las mujeres hoy?

Uno de los mayores retos es que se respete plenamente la dignidad de la mujer y su igualdad de derechos con respecto a los hombres. Es fundamental que tengan las mismas oportunidades para desarrollarse, tanto en la sociedad como dentro de la Iglesia. También es importante que puedan participar con todos sus talentos y carismas, caminando juntos, de manera sinodal, cada uno desde su misión pero en igualdad.

En relación con la figura de Pilar, ¿qué acciones se están llevando a cabo para promover su reconocimiento?

Estamos trabajando en dar a conocer su vida, su ejemplo y su legado en todo el mundo. Colaboramos con la Acción Católica y con Manos Unidas tanto a nivel económico como espiritual, a través de la oración y el esfuerzo conjunto, para que su proceso de beatificación pueda avanzar. Sabemos que es un proceso largo y complejo, pero creemos que todo comienza con la concienciación.

¿Qué le impulsa personalmente a seguir liderando esta misión?

Me impulsa el amor a Dios, pero también el deseo de que todas las mujeres tengan las oportunidades que yo he tenido, y que también han tenido mis hijos y mis nietos. He dedicado mi vida a trabajar por el desarrollo de las mujeres, y creo profundamente en la necesidad de seguir haciéndolo.

¿Qué papel juegan los jóvenes en este contexto?

Los jóvenes son fundamentales, pero también enfrentan grandes desafíos. Muchos se sienten desorientados, han perdido la fe o crecen en entornos familiares difíciles. Es necesario acompañarlos, darles seguridad y mostrarles que merece la pena construir una vida con valores, formar una familia y comprometerse con el mundo.

¿Cuáles son los principales retos de la organización en la actualidad?

Uno de los mayores retos es llegar a las mujeres jóvenes y a aquellas con menos recursos, para que puedan acceder a las oportunidades que ofrecemos. También necesitamos recursos económicos y humanos para poder continuar con nuestra labor, siendo estos últimos especialmente importantes.

Para finalizar, ¿qué mensaje le gustaría transmitir a quienes forman parte de esta red?

Me gustaría felicitarlos por todo lo que han logrado y animarlos a seguir adelante. Es importante que compartan su experiencia con otras organizaciones, que generen sinergias y que sigamos fortaleciendo esta red internacional. Tenemos mucho que aprender unos de otros y estamos llamados a caminar juntos en esta misión.

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