Vemos nuestros ríos contaminados por aquellos que extraen nuestros recursos

Delio Siticonatzi - Foto Pilar Seidel Manos Unidas
Delio Siticonatzi
Indígena asháninka

Profesor de la Universidad Católica «Sedes Sapientiae» (Vicariato Apostólico de San Ramón) y formador permanente en la residencia para estudiantes de Nopoki.

Delio Siticonatzi fue uno de los participantes convocados por el Papa para los trabajos llevados a cabo en Roma con motivo del Sínodo para la Amazonía, que tuvo lugar del 6 al 27 de octubre de 2019. Además de profesor universitario, Delio es formador permanente en la residencia para estudiantes de Nopoki –que en lengua shipiba significa «estoy aquí»–, un proyecto que conecta la educación y la conservación de las lenguas y tradiciones indígenas, como patrimonio clave para la identidad de estas comunidades, y que busca lograr también el desarrollo en una de las regiones más pobres de Perú. Conocimos a Delio en Roma, durante las actividades paralelas a la celebración del Sínodo, y pudimos hacerle esta breve entrevista.

Foto Vatican NewsLa visita de Francisco a Puerto Maldonado en 2018 fue el germen del Sínodo para la Amazonía. Usted estuvo allí con él. ¿Qué recuerdos conserva?

Puerto Maldonado fue muy significativo porque, como bien dices, allí nació este Sínodo y todas las cosas que ahora estamos viviendo en Roma. La visita del Papa a Puerto Maldonado, para nosotros, fue como una esperanza, una esperanza de escucha, de señalar dónde deben poner la mirada los servidores públicos, en especial todos los presidentes de Latinoamérica. Fue Francisco quién dotó de importancia a la Amazonía.

Hemos hablado varias veces sobre estas cuestiones ambientales y han puesto en peligro nuestras vidas, ha habido muchos líderes asesinados por defender nuestras tierras.

¿Qué tienen en común y qué quieren lograr todos los pueblos de la Amazonía?

Queremos lograr un solo propósito: que los gobiernos nos escuchen, que nos atiendan. Hemos puesto nuestra mirada en la Iglesia, porque es la única voz que puede hablar por nosotros, porque a nosotros no nos escuchan. Hemos hablado varias veces sobre estas cuestiones ambientales y han puesto en peligro nuestras vidas, ha habido muchos líderes asesinados por defender nuestras tierras.

Foto Manos Unidas

Foto Adobe Stock¿Cuáles son los principales problemas que amenazan la vida de su comunidad?

Lo que nos aqueja a nosotros como indígenas es la contaminación de nuestros ríos y nuestras tierras. Ya no tenemos una pesca abundante como teníamos antes, ya escasea, ya nos genera más hambre que otra cosa. Lo que nos aqueja más es el tema ambiental, ver nuestros ríos contaminados por aquellos que extraen nuestros recursos. Siempre pensamos que extraer los recursos sería para un desarrollo mejor, pero finalmente nos hemos damos cuenta de que no es lo que nos han hecho creer. Ya no hay producción en nuestros territorios… Nos consumen cada día esas grandes empresas, nos dejan más pobres de lo que estamos. Y nuestros problemas amenazan no solo nuestra vida, sino la vida del mundo; nos ponen en peligro a todos nosotros, a todos los que vivimos en este planeta. Por eso nuestro ideal es que no defendamos solamente la vida de la Amazonía, sino la del mundo en general.

Delio Siticonatzi, indígena asháninka: "Nos consumen cada día esas grandes empresas, nos dejan más pobres de lo que estamos".

¿Estamos a tiempo de revertir todo el daño que estamos haciendo al planeta?

Sí, estamos a tiempo, si nos ponemos de acuerdo, porque hay algunas empresas internacionales que todavía no entienden lo que se ha venido hablando en el Sínodo amazónico, que todavía se resisten a generar cambios. Cambios que tienen que ser, primero, personales. Solo después, cuando ya tengamos ese cambio personal, podemos generar un cambio global.

Foto UCSS Nopoki

¿Cuál es la actitud de los jóvenes ante las problemáticas que se viven la región?

Los jóvenes están pendientes de lo que sucede en la Amazonía, en su mismo pueblo, ellos mismos lo constatan, lo viven cada día. Salen de su comunidad para estudiar viendo árboles y, cuando regresan, los árboles han desaparecido. Y se preguntan qué está pasando, por qué se están devastando sus bosques. En la universidad trabajamos pensando en cómo solucionar esos problemas que aquejan a nuestra comunidad, incidimos mucho en el cuidado ambiental. La universidad nos ayuda a mirar de otra forma nuestra naturaleza, nos ayuda a entender esta conexión, a educar a los jóvenes para que sientan en armonía con la naturaleza, para que no se queden en la idea del tener, del extraer. Yo como profesor estoy luchando contra eso, trabajo en la educación al servicio de los demás, para enseñarles que no solamente debemos obtener recursos para el beneficio personal, sino también para el beneficio del pueblo.

Foto UCSS Nopoki

¿Cree que la encíclica Laudato si’, sobre el cuidado de la casa común, está recibiendo la atención que merece?

Hay posiciones que todavía no entienden lo que la Iglesia quiere, lo que la Amazonía desea y lo que en la Amazonía está pasando. La encíclica Laudato si’ es un documento muy importante, esencial, que debería ser introducido en la educación de todos los jóvenes, aunque todavía los Estados no acepten ese documento como materia curricular. Creo que las personas que piensan todavía en una economía devoradora no entienden el concepto de esta encíclica. No lo tienen en cuenta porque no lo han estudiado; si lo estudiaran, ellos mismos se darían cuenta de la importancia de salvar el mundo. No tienen esa conciencia ambiental, siguen deseando una vida de lujo. Pensemos un poco en la cuestión social, pensemos que todos deben beneficiarse una vida digna.

Entrevista realizada por Pilar Seidel (departamento de Comunicación) y publicada en la Revista de Manos Unidas nº 211 (febrero-mayo 2020).

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